Oh pueblo
estúpido que lloras por la pérdida de tierra, mas no por la muerte a diario de
quienes se sacrifican por ella, no sabes lo que significa continuar, no sabes
lo que es fijar tu mirada hacia el futuro, solo te quedas murmurando de lo que
pudo ser.
La vida sin
peleas no significa nada para ti, solo la lucha con quien creas opuesto a ti
sirve para alimentar tu ego ya de por si vencido de tanta guerras, tantas que
tu armadura se ha desgastado, se ha fundido con tu alma, dejándote ciego de
ira.
Tengo que
advertirte que el camino es duro, por cada enemigo que vences, cien más
aparecen en el horizonte, conocen tus debilidades, y saben dónde apuñalar, así
que camina rápido que la noche está por llegar.
Creas
fronteras sin pensar a quienes apartas con ellas, a quienes separas de sus
ilusiones, quizás de pronto lo más interesante no está divido sino unido,
fundido como uno solo en la inmensidad que une no solo a naciones, sino a la
naturaleza misma…
Pero a los
animales no les importa aquellas fronteras impuestas por el hombre esas mismas
por las que tanta sangre se ha regado manchando la tierra y volviendo polvo los
sueños de toda una civilización, envolviendo a su vez el aire con el hedor de
la muerte, de la podredumbre de las conciencias que no saben recordar cuando
fue la última vez que sonrieron de felicidad sincera, no por venganza, ni por
hipocresía.
Qué
pensarían de ti hoy al verte quienes te crearon, forjaron y pusieron a andar,
quienes lucharon por tu pensamiento soberano y tu libertad, creo que sus lágrimas
serían tan grandes que el mar que hoy pierdes por tu vanidad no bastaría para
contenerlas.
No sabes
cuánto espero que puedas cambiar, pero muy en mi fondo sé que tal vez eso
demore más que cien años, no de soledad, sino de amargura.
Cristian Camilo Colorado
0 comentarios:
Publicar un comentario